Casas Reales

Algo pasa con Mary: la Casa Real danesa frena un estallido de la australiana tras el Genoveva-gate

La Casa Real danesa prefiere hacerse la sueca pero, de puertas para adentro, en el Palacio de Amalienborg se trabaja frenéticamente para desactivar la crisis, de impredecibles consecuencias, que amenaza al Heredero y futuro jefe del Estado y a su matrimonio con Mary Donaldson tras el nuevo escándalo protagonizado por Federico por su escapada madrileña y sus fotos junto a la mexicana Genoveva Casanova en Madrid.

A sus casi 84 años, la todopoderosa reina Margarita se enfrenta una vez más a las poco ejemplares trastadas de los suyos, en este caso de su primogénito, destinado a ser como ella jefe del Estado y Rey. Federico será la autoridad suprema en la Iglesia del Pueblo Danés y también el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Dinamarca. 

Por el bien de la institución y de los nietos de la reina: proteger al Gran Danés

En su frenética labor de frenar cualquier estallido por parte de Mary Donaldson, humillada de nuevo por su marido, la reina Margarita trata de poner en valor por encima de la conducta de su hijo, los cuatro hijos de Mary y Federico: Christian, de 18 años, futuro Heredero al Trono, Isabella, de 16, Vincent y Josefina, de 12. A Federico le llama el príncipe Turbo pero ahora en España bien podríamos apodarle como el Gran Danés. 

La reina confía en que a pesar de la bochornosa evidencia, y de que el escándalo se ha hecho público en el peor momento y de la peor manera, la princesa Mary siempre ha sabido mantener el tipo, a pesar de los rumores. Impecable en sus apariciones públicas, Mary Donaldson ha mantenido el tipo siempre desde que conoció al príncipe durante los Juegos Olímpicos de Sídney en 2000.

Considerada por todos los expertos en casas reales como la versión danesa de su pariente la Reina Isabel II, dicen que la suegra de Mary Donaldson es de armas tomar y desde luego la Reina Margarita ha actuado con mano dura cuando ha tenido sus propios 'annus horribilis', como los que enfrentaron la monarquía británica (el año del divorcio de Carlos de Inglaterra y el de la muerte de Lady Di en 1997) o con la española el año de Botsuana o con Urdangarin y el Caso Nóos.

El difunto marido de Margarita, el francés Enrique de Laborde de Monpezat, le dio muchos disgustos en vida, tanto por su empeño en ser rey consorte o negarse a ser enterrado junto a ella so no le concedían la distinción, como por sus declaraciones sobre las mujeres, la caza o sus relaciones con prostitutas.

También tuvo que lidiar la Reina Margarita con todos los escándalos de su hijo menor, el príncipe Joaquín, entre otros. Pero el caso del Heredero es de una relevancia inusitada, aunque el escándalo de Genoveva Casanova no es el primero de Federico. Su mujer, la princesa consorte, ha aguantado el tipo a pesar de otros rumores que circularon sobre la vida privada de su marido y padre de sus cuatro hijos.

Mary Donaldson, en esta ocasión, trató de aparentar normalidad durante su exposición pública el martes junto a su suegra y los reyes de España tras desvelarse que su marido había estado de viaje secreto en Madrid mientras ella trabajaba en Nueva York, el pasado 25 de octubre.

Pero a la hora de la cena este martes las fotografías de la empresaria mexicana Genoveva Casanova y Federico de Dinamarca paseando juntos por las calles de Madrid estaban ya en los móviles de los periodistas destacados en Copenhague y en los de muchos miembros de la casa  Glücksburg.

No es la primera vez que la abogada australiana ha tenido que hacer frente a un escándalo semejante

Ni el más hierático de los miembros de la dinastía de los Oldemburgo, entre quienes se cuentan además de la reina Margarita la reina Sofía de España o el fallecido duque Felipe de Edimburgo, educados para la inexpresividad, pudieron disimular en una cena de estado repleta de fotógrafos la impresión causada por unas imágenes del heredero al trono danés compartiendo confidencias, velada íntima e incluso pernoctando en el domicilio de la ex mujer de Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la duquesa de Alba.

De nada sirvió que el heredero al trono danés y su mujer trataran de aparentar normalidad o incluso sonreír ante las cámaras, obviando que todos el mundo sabía que era el protagonista absoluto de la crónica social de España, Dinamarca y Australia, y todo ello en plena visita de Felipe VI y Letizia.

La elegante cena celebrada en el Glyptotek, el Museo Ny Carlsberg de Copenhague, pasó a ser un cuchicheo que  conmocionó a los 130 invitados, algunos de los cuales preguntaban desde quién es Genoveva Casanova,hasta dónde están el Parque del Retiro e el Corral de la Morería.

Comunicados descoordinados y poco contundentes: Esto no es lo que parece

Más tremendo aún ha sido encontrarse con ese ESTO NO ES LO QUE PARECE de Genoveva Casanova. La diferente actitud de Mary de Dinamarca antes y después de desvelarse la existencia del reportaje no hizo más que aumentar el atronador murmullo de los rumores que pasaron a ser noticia y que a esas horas ya sacudían la prensa danesa, afectada ante una conmoción comparable a la que tendríamos en Madrid si aparecieran unas imágenes de Felipe VI en Copenhague con una famosa mientras Letizia estaba de viaje a Nueva York.

Tampoco se gestionaron bien ni se coordinaron las reacciones oficiales tanto desde  la Casa Real danesa como desde la propia Genoveva Casanova, que fue variando de versión según avanzaba la tarde y se acercaba el momento de la publicación de la bomba. 

La Casa Real se parapetó en su política de no comentar asuntos privados y en el compromiso de respetar la privacidad de los miembros de la Familia Real. Fue la propia reina Margarita de Dinamarca en persona quien impuso la nota.

El Parlamento danés llegó a pedir que Federico renunciara a sus derechos dinásticos.

Sin embargo, Mary Donaldson está entrenada para soportar terremotos como este. No es la primera vez que la abogada australiana ha tenido que hacer frente a un escándalo semejante. Ella sabe que está casada desde hace 19 años (en marzo celebras sus dos décadas juntos) con el denominado "príncipe turbo", un apodo que recibe Federico de Dinamarca por su afición a las salidas nocturnas,  su problemas con la ley o sus escarceos con modelos y bellezas , como Malou Aamund, Katja Storkholm, MAria Montell, Bettina Ödum y un largo etcétera. Tanto, que en 1992, cuando aún no estaba casado, el Parlamento danés llegó a pedir que Federico renunciara a sus derechos dinásticos.

Solo cuatro años después de contraer matrimonio, el príncipe fue pillado besando a una atractiva morena durante una salida nocturna por la capital danesa. En 2017, la prensa danesa publicó que el príncipe le había sido infiel a su mujer, y que tuvo que pagar 7.000 euros para silenciar el caso. En 2020 se develó que el príncipe Federico poseía una propiedad secreta en Suiza valorada en un millón y medio de euros. Los miembros de la familia real danesa no pueden gastar en el extranjero ni una corona de su asignación sin permiso expreso del gobierno.

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