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Los 93 años que habría cumplido hoy Grace Kelly: su vida de cuento y su muerte a los 52

Este sábado habría cumplido 93 años la estrella de Hollywood y princesa de Mónaco Grace Kelly, una de las mujeres más bellas y elegantes pero también una actriz esencial de la Historia del Cine, y eso a pesar de que apenas se mantuvo unos años en activo y solo rodó un puñado de películas. Renunció a su carrera, en plena luna de miel con el triunfo para casarse con Rainiero y ser la madre de Alberto, Carolina y de Estefanía. Pero su historia de cuento con príncipe azul incluido se truncó un 14 de septiembre de 1982, cuando tenía solo 52 años, y se fue de este mundo, víctima de un grave accidente de tráfico, cuando viajaba en compañía de su hija pequeña.

Su magnetismo de leyenda queda patente en sus escasas pero inolvidables películas, apenas una docena, pero con títulos fundamentales del Séptimo Arte y con su Oscar por La angustia de Vivir (1954), con William Holden, con quien tuvo un affaire.

La mujer de Gary Cooper en Solo ante el peligro, la esposa envenenada de pasión adúltera por Clark Gable en Mogambo, la novia atenta de James Stewart en La ventana indiscreta, la víctima de Ray Milland en Crimen Perfecto (1954), la dama más bella del universo en Atrapa a un Ladrón, con Cary Grant. 

Aquel clásico de Hitchcock se rodó en Montecarlo y ese lugar cambio su vida porque en el Principado, donde también rodó El Cisne, conoció al que sería el padre de sus tres hijos, rendido ante la mirada y la sonrisa irresistible de la actriz de moda en aquel entonces. Nunca ha dejado de serlo. Ya antes de convertirse en la mujer de Rainiero parecía una princesa a los ojos de todos en la gran pantalla.

Todos esos dones, cautivaron a quien entonces era uno de los solteros de oro de las monarquías europeas; el príncipe Rainiero de Mónaco, el pequeño estado de ensueño situado en la Costa Azul. Un hombre muy rico. 

Su historia de amor fue el cuento de hadas que el mundo hizo suyo a través de las crónicas de sociedad de la época, y fueron felices hasta el trágico final de los días de la norteamericana que había convertido a Mónaco en la capital planetaria del glamour.

Antes de hacerse princesa, Grace había sido una jovencita "bien" nortemericana que llegó a ser una gran actriz, de las mejores, y disfrutó de numerosos romances, muchos con compañeros protagonistas en la pantalla, y siempre con hombres mayores de ella.

Grace Patricia Kelly nació el 12 de noviembre de 1929 en Philadelphia (Estados Unidos) en el seno de una conocida y adinerada familia del estado de Pennsylvania. Su padre, John Brendan Kelly, era un exitoso empresario de la construcción y su madre, Margaret Katherine Majer, profesora, modelo y exatleta de ascendencia alemana. 

Educada en el catolicismo, a los catorce años comienza a actuar en un grupo de teatro de la escuela secundaria, donde Grace decide que quiere triunfar en el escenario. Con 18 años, en el Academy of Dramatic Arts de Nueva York, donde la aceptaron por ser sobrina de George Kelly, dramaturgo ganador de un Pulitzer.

Para pagarse sus estudios comenzó a trabajar como modelo de artículos como cigarrillos, productos de limpieza y lencería. Consiguió su primer papel en Broadway con 20 años, con buenas críticas, lo que le abrió las puertas del teatro y la televisión los dos años siguientes.

Estrella de Hollywood y musa de Hitchcock

Tras tener pequeños papeles, en 1951 Fred Zinnemann, la elige para Solo ante el peligro, estrenada en 1952, con Gary Cooper como compañero de rodaje. El director de De aquí a la Eternidad contaba años después cómo y porqué eligió a casi una principiante y perfecta desconocida para ser la compañera de una estrella consagrada como Cooper: "Llegó al casting vestida con una elegancia inusitada, algo muy extraño para tratarse de un western, y me pareció la persona perfecta", dijo.

John Ford la vio en esa película y al año siguiente y la eligió para Mogambo, con Clark Gable y Ava Gardner de protagonistas. La nominaron al Óscar y empezó a brillar como una de las mayores estrellas. 

En 1953, con solo 24 años, Alfred Hitchcock la llama para Crimen perfecto, y Grace obtiene aún más reconocimiento, quedando encantada con cómo trabaja el director. Una admiración mutua. Se convierte en su musa e interpreta  La ventana indiscreta, protagonizada por James Stewart, que hablaba así de Grace: "En La ventana indiscreta, Alfred pidió a Grace que cruzara el set de rodaje, trepara por el edificio de enfrente, y se colara en la habitación del viajante que se supone que yo espiaba. Grace lo hizo tal y al regresar, tras una toma perfecta, ella le preguntó a Hitchcock qué le había parecido. Y el director dijo que lo había hecho exactamente como él quería". Por eso la eligió para más filmes.

En 1955 rueda de nuevo con Hitchcock Atrapa a un ladrón, con Cary Grant de compañero en la Costa Azul francesa. Y fue entonces cuando conoció Mónaco y al príncipe Rainiero por primera vez.

Antes de que su vida cambiara por completo, Kelly consiguió un Óscar de la academia a la mejor actriz ese mismo año por La angustia de vivir, con solo 26 años. Para entonces ya había disfrutado de un buen número de relaciones amorosas, algunas con los compañeros de rodaje más atractivos. 

Grace, la rompe-matrimonios

Antes de convertirse en la Princesa de Mónaco, el currículum sentimental de Grace Kelly comienza a los 17 años cuando mantuvo un romance con uno de sus profesores, casado y diez años mayor que ella. En 1949 Grace vivió una pasión con el príncipe Alí Khan, que después se casó con Rita Hayworth.

En 1950 tuvo relaciones con el Gene Lyons, un actor 10 años mayor que ella. Cuando actuó en Solo ante el peligro mantuvo un idilio con Gary Cooper las cuatro semanas que duró el rodaje.

El actor tenía novia y era 28 años mayor que Grace. Algo parecido ocurrió durante el rodaje de Mogambo, donde se enamora locamente de Clark Gable, pero este la dejó al al acabar la película. 

Después tuvo un romance con Ray Milland (su marido en Crimen perfecto), 24 años mayor que la actriz y casado. Más tarde con otro casado, Willian Holden, once años mayor que ella, compañero de La angustia de vivir, película con la que la joven estrella ganó el Óscar, con 26 años de diferencia de edad. Se le atribuyen romancer con Tony Curtis, Oleg Cassini, el gran, o David Niven. En Hollywood la llamaban entre bambalinas, la "rompematrimonios".

En 1955, mientras rodaba la película El cisne (junto a Alec Guiness), dirigida por Charles Vidor, también en Mónaco, Rainiero III la invitó a conocer los jardines de palacio. Desde esa cita comenzaron una relación de noviazgo corta, porque el dirigente monegasco voló en avión hasta la casa familiar de los Kelly en Filadelfia para pedir la mano de Grace y fijar los términos del compromiso unos meses después.

Como la costumbre en el principado no iba a permitir que su princesa apareciera en pantalla junto a otros hombres, Grace dejó su carrera cinematográfica. La boda se celebró el 19 de abril de 1956 en la Catedral de Mónaco. La novia llevó un traje de novia diseñado por la estadounidense Helen Rose. A partir de entonces Grace fue perfecta princesa, madre y esposa.

Princesa del mejor Mónaco

Grace consiguió que Mónaco fuera centro de atención y aumentara con ello sus inversiones y riqueza. Mientras, la joven alteza disfrutó de un matrimonio feliz de que nacieron tres hijos: Carolina, que nació el 23 de enero de 1957, Alberto II, en 14 de marzo de 1958, actualmente príncipe Soberano de Mónaco, y la Princesa Estefanía el 1 de febrero de 1965.

Todos han disfrutado una vida de de fama, más que por formar parte de la dinastía real Grimaldi, por ser hijos de su madre. Carolina de Mónaco, además, es clara heredera de la belleza de Grace, al igual que ocurre con su hija, la princesa Carlota, nacida de su segundo matrimonio con Stéfano Casiraghi, fallecido trágicamente en un accidente náutico en 1990. No así la princesa Alejandra, nacida del matrimonio de Carolina con Ernesto Augusto de Hannover del que también se separó en 2009, que se parece más a su padre. 

El accidente que la mató 

La princesa de Mónaco iba con su hija Estefanía en el Rover que cayó por un barranco de 30 metros de altura. Solo las dos ocupantes del vehículo sabrían qué ocurrió realmente para que se produjera la desgracia. Una de ellas, Grace Kelly, murió al día siguiente a consecuencia de las fatales lesiones sufridas.

Grace murió sin recobrar el conocimiento en el Centro Hospitalario Princesa Grace y fue enterrada en la Catedral de San Nicolás el sábado 18 de septiembre de 1982. No conoció las muchas otras desgracias y escándalos que protagonizaran sus hijas e hijo. Ellos no son sus únicos huérfanos. La princesa dejó a millones de admiradores y forma parte del Olimpo de leyendas de Hollywood por méritos propios.

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