Casas Reales

Juan Carlos I y su reencuentro con el Rey: de sus tres días en zapatillas (con sus looks náuticos) al momento traje y corbata en Zarzuela

A las 10.05 horas de este lunes 23 de mayo, el rey emérito hacía su llegada al Palacio de la Zarzuela (Madrid) para reunirse en privado con su hijo, Felipe VI; su mujer, doña Sofía; sus nietos Sofía, Victoria Federica y Froilán; su hermana, la infanta Margarita y el marido de esta, Carlos Zurita; e Irene de Grecia. Una reunión que arrancaba por la mañana, con almuerzo incluido, y que está previsto que se prolongue hasta la tarde. Bajo un blindaje informativo estricto, Casa Real ha colocado este encuentro en el ámbito privado. La reunión entre padre e hijo se ha producido después de 21 meses separados.

Cuando la Casa del Rey anunció esta entrevista en La Zarzuela, se desconocía el alcance informativo que iba a despertar la estancia de tres días de don Juan Carlos en Sanxenxo. Una cobertura 360 que ha copado las portadas de todos los medios durante 72 horas.

Ha sido el volantazo de la jornada: hemos pasado de contemplar la vida de Juan Carlos I en directo (al más puro estilo El show de Truman) a la más estricta intimidad del Palacio de La Zarzuela. Se da la circunstancia de que precisamente este es el encuentro importante: el del Rey y el emérito. De todos los abrazos y apretones de mano que le han dado, el saludo trascendental es el que no hemos visto.

Para esta primera visita del emérito a nuestro país se ha diseñado un formato privado. Don Juan Carlos ha venido a España como padre, marido y abuelo. No ha venido como antiguo jefe de Estado ni como rey emérito.

Esta condición le ha servido de escudo para campar a sus anchas en el Club Náutico de Sanxenxo y navegar a toda vela por la Ría de Pontevedra. Junto a sus amigos y anfitriones (Pedro Campos y Telmo Martín), ha disfrutado del mar y el sol. Le hemos visto tres días en zapatillas, con sus looks náuticos, sus chalecos y su gorra roja. No ha sido hasta este lunes 23 cuando se ha puesto la corbata y el traje. El reencuentro, por muy familiar y privado que sea el formato, requería ese dress code.

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Comentarios 1

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Jesús
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Que a un pobre hombre de 80 años no se le permita estar en España lo veo mal. Pero mal veo que se haya podido salvar de evasión fiscal, mal veo también que su hijo sea inviolable igual que su padre y un día le guste más el poder que las mujeres o el dinero lo que nos generaría un problemon. Lo veo mal que nuestro CNI este más preocupado de ocultar el dinero que tienen estos señores en paraísos fiscales que de los verdaderos intereses del país y no de simples calientabragetas. En fin

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