Casas Reales

Cómo atrapé a Andrés y la menor: historia de la foto que ha hundido al príncipe

El príncipe Andrés no tendrá que ir a juicio el próximo 10 de marzo, dado que ha llegado a un acuerdo extrajudicial con su supuesta víctima. Así lo daba a conocer el propio tribunal, que emitía a la vez un comunicado firmado por las dos partes en el que explicaban la decisión. De él, llamaba especialmente la atención que el hijo de la reina Isabel reconocía el sufrimiento de Virginia Giuffre, la mujer que lo demandó por abusos sexuales el verano pasado y, por tanto, la otra protagonista de esta historia.

Giuffre incluyó en su denuncia una foto del duque de York que la rodeaba con su brazo y en la que se ve a Ghislaine Maxwell detrás. Virginia afirmó que la tomaron la noche en que la obligaron a tener relaciones sexuales con él por primera vez, a los 17 años, después de ser traficada por Maxwell y el pedófilo multimillonario Jeffrey Epstein. Pero, ¿Cuál es el origen de la famosa foto?

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"La rubia de aspecto frágil agarró el sobre blanco con nerviosismo cuando me recibió en su modesto bungalow de la Costa Central de Australia. 'No estoy segura de que deba mostrarte esto. Es un príncipe británico', tartamudeó Virginia Roberts Giuffre, que por entonces tenía 27 años y era madre de tres hijos, antes de mostrarme el interior y sacar el contenido del sobre: una fotografía en color muy gastada", empieza contando Sharon Churcher, la periodista detrás de la foto, para Daily Mail.

"Virginia se sonrojó de vergüenza cuando me dijo que esa era la "prueba" de su primer encuentro sórdido con el entonces miembro de la realeza de 41 años", añade la periodista. "Virginia nos sirvió un café a mí y al fotógrafo de The Mail on Sunday, Michael Thomas, en el jardín bajo la atenta mirada de su marido, Robert, mientras explicaba cómo, en marzo de 2001, la pareja (Maxwell y Epstein) la llevó a Londres en el lujoso avión que era el centro de su red de tráfico sexual, el llamado 'Lolita Express'".

Maxwell le asignó un pequeño dormitorio en su elegante casa de Belgravia y le informó a la mañana siguiente de su aterrizaje, diciéndole: "¡Esta noche vas a bailar con un príncipe!". Me dijo que tenía que estar "sonriente" y burbujeante y muy feliz de estar cerca de él y darle mucha energía porque es el hijo de la Reina", relató Virginia. Enterrando su cara entre las manos, dijo que todavía estaba mortificada por lo que sucedió después de que se tomara la espeluznante foto esa noche. "Te estoy contando cosas que ni siquiera mi marido sabía", dijo.

La fotografía, en la que posa frente a un cuadro postimpresionista en casa de Maxwell, se reprodujo en todo el mundo tras ser publicada por The Mail on Sunday el 27 de febrero de 2011. Fue el comienzo de un escándalo que duró más de una década antes de culminar la semana pasada cuando Andrés aceptó pagarle un supuesto acuerdo de 12 millones de libras.

Aunque no admitió su responsabilidad, hoy su reputación está por los suelos y ha quedado totalmente humillado: expulsado de la Familia Real y despojado de sus títulos y patrocinios. Y todo comenzó con la fotografía que Virginia sostuvo en su mano aquel día.

A pesar de haber resuelto el caso de abuso sexual civil, Andrés sigue afirmando que no recuerda haber conocido a Virginia. En su entrevista con Newsnight de la BBC, declaró que la foto podría ser el resultado de un truco digital, diciendo: "Es muy difícil poder probarlo, pero no recuerdo que se haya tomado esa fotografía... Ese soy yo, pero si esa es mi mano... simplemente no recuerdo que se haya tomado la fotografía".

En los días previos al acuerdo, sus abogados habían exigido una copia de la fotografía "original", ya que "fuentes cercanas a Andrés" lanzaron una campaña de desprestigio, afirmando que la foto que Virginia entregó podría haber sido falsificada. "Esto me pareció extraño porque, durante los 11 años transcurridos desde que vi por primera vez esa asombrosa foto, nadie del Palacio de Buckingham se había puesto en contacto conmigo para acusarme de haber caído en un engaño", relata Churcher.

"La teoría de Andrés es inverosímil por otra razón: Virginia también me entregó una copia de 24 páginas de notas que había hecho sobre cómo fue convertida en un 'pequeño juguete desechable' para un miembro de la realeza por 'J E y Ghislaine'. Todavía conservo esas notas, escritas con la letra infantil y en bucle de Virginia. Lejos de falsificar la infame foto en un sofisticado ordenador, anotó sus impactantes recuerdos a mano en un cuaderno porque no tenía un ordenador portátil. Además, la foto fue tomada por Epstein a petición suya porque, en lugar de conspirar para arruinar la reputación de Andrés, en un principio estaba encantada de conocer al "Príncipe de Andrés, Duque de York". Para ser honesta, 'estaba un poco emocionada por conocer al Príncipe', me confesó Virginia", añade la periodista.

El 4 de febrero de 2011, llegó un correo electrónico que cambiaría el curso de la historia para Andrés de York. "'Hola Sharon', escribió Virginia. Mi padre, Sky Roberts, me informó de tu llamada y pensé en enviarte mis datos de contacto para que podamos ponernos en contacto'. Cuando llamé a su número australiano, su voz era temblorosa pero decidida y la primera palabra que salió de sus labios fue 'Andrés'", relata Churcher.

Aunque al principio era reacia a hablar públicamente, finalmente Virginia decidió que quería renunciar a su anonimato y contar su historia porque estaba "enfadada" tras ver que el príncipe seguía saliendo con Epstein después de la condena del financiero por delitos relacionados con la prostitución infantil.

También había leído sobre una cena que Epstein organizó para Andrés durante la visita a Nueva York, a la que asistieron celebridades como Woody Allen. Poco podía saber Andrew que esa imagen de él charlando despreocupadamente con su viejo amigo en el parque acabaría enfureciendo tanto a Virginia que accedería a hablar.

"'Estoy horrorizada', me dijo cuando llegué a su modesta casa a 100 kilómetros al norte de Sydney. Yo estaba agotada después de 24 horas de viaje desde mi casa en Nueva York, pasando por San Francisco, hasta llegar a Sydney, y después un viaje de 90 minutos en un coche de alquiler por carreteras desconocidas. Pero desde el momento en que puse los ojos en esa foto, mi jet-lag se evaporó. Durante todo el viaje no había dormido porque Virginia me había advertido de que no podría encontrar la foto. Ahora la había encontrado y, por supuesto, sabía que era una gran primicia. Pero tenía sentimientos encontrados. Se trataba de una mujer que había sido víctima de la red de prostitución infantil más malvada de la que había tenido noticia en mis 40 años de carrera. Estaba preocupada por Virginia y por las consecuencias que tendría para ella el que se hiciera público. Sabía que su vida no volvería a ser la misma. Estaba claro que todavía estaba absolutamente aterrorizada por Epstein. Me dijo que había visto a personajes sospechosos merodeando por su casa y que estaba convencida de que habían sido enviados por el multimillonario para intimidarla y hacerla callar. Sin embargo, ahí estaba ella, contando valientemente una historia que desencadenaría una catastrófica cadena de acontecimientos que cambiaría su vida (y la del príncipe Andrés) para siempre", concluye Sharon Churcher.

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