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Los amigos de Charlene aseguran que "casi muere" en Sudáfrica y se indignan con Alberto de Mónaco

Charlene de Mónaco (43) tiene en vilo al Principado por su estado salud, especialmente desde que se retirara de la vida pública tras su vuelta de Sudáfrica e ingresara en un centro europeo para recuperar su estado físico y anímico. Durante los seis meses que estuvo en su país natal, la tuvieron que operar hasta en tres ocasiones a causa de una infección de oído, nariz y garganta que contrajo tras una intervención.

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Durante este tiempo, se ha especulado acerca de su verdadero estado de salud. Ahora, fuentes cercanas a la mujer del príncipe Alberto confiesan a Page Six que Charlene "casi muere" en Sudáfrica.

Al mismo tiempo, los amigos de la ex nadadora están indignados por las informaciones oficiales que desde el Principado transmiten sobre ella. "Es injusto que se la represente con algún tipo de problema mental o emocional", añaden.

De este modo, piensan que lo correcto sería informar acerca de cómo verdaderamente se encuentra o de las dificultades que ha tenido que afrontar a lo largo de estos convulsos meses lejos de su marido y sus dos hijos, Jacques y Gabriella, de seis años: "No sabemos por qué el Palacio le resta importancia al hecho de que ella casi muere en Sudáfrica".

"No ha podido comer alimentos sólidos en más de seis meses debido a todas las cirugías por las que ha pasado desde entonces (...) Solo ha podido ingerir líquidos mediante una pajita, por lo que perdió casi la mitad de su peso corporal", explican sus amigos a la misma publicación.

De esta forma, contradicen a los Grimaldi al asegurar que Charlene "definitivamente no está perdiendo la cabeza ni sufre problemas graves de salud mental". Todos sus problemas, según ellos, son físicos: "Ella está agotada después de seis meses de cirugías y, como resultado de estas, una incapacidad para comer adecuadamente".

A nivel anímico, en Sudáfrica no lo pasó nada bien porque estaba lejos de las personas que más quiere: "Extrañaba desesperadamente a sus hijos y a su esposo mientras estaba atrapada en Sudáfrica, porque no podía viajar a casa".

La sudafricana regresó a Mónaco el pasado 8 de noviembre tras permanecer en su país natal desde mayo. Viajó hasta allí para recorrer el safari de KwaZulu-Natal con el fin de promover el fin de la caza furtiva de rinocerontes mediante la fundación que lleva su nombre. La infección la contrajo a raiz de una intervención en la boca en la que le elevaron el seno maxilar, un procedimiento habitual previo a la colocación de un implante. Tuvo que pasar hasta en tres ocasiones por quirófano.

Durante este tiempo, también se especuló con una crisis sentimental entre ella y el príncipe. Unos rumores que el propio Alberto se encargó de desmentir en varias ocasiones. Acerca de su estado de salud, la última vez que se pronunció al respecto fue el pasado 19 de noviembre, cuando Charlene faltó por primera vez a la Fiesta Nacional de Mónaco.

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Entonces, Alberto de Mónaco (63) explicó que sufría "agotamiento tanto emocional, como físico" y que fue la propia Charlene, a su regreso al Principado, la que tomó la decisión de ingresar en un centro para recuperarse, tomando también los consejos de él y de sus hermanos, Gareth y Sean Wittstock: "Estaba muy tranquila y muy comprensiva. Se dio cuenta de que necesitaba ayuda. No se puede obligar a nadie a entender que necesita tratamiento, tiene que aceptarlo ellos mismos".

Tras estas palabras del hijo de Grace Kelly, a los amigos de la princesa les preocupa que su familia política subestime la gravedad de su estado. Además, les molesta que insinúen que padece un tipo de trastorno mental.

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