elEconomista.es

No somos adictos al móvil: tan solo necesitamos socializar

26/02/2018 - 18:55

El Departamento de Psiquiatría de la Universidad de McGill en Canadá asegura que la adicción al teléfono podría ser una conducta hipersocial. Los investigadores explican que el deseo de observar y controlar a los demás, así como el de ser observado y controlado por otros, son consecuencia del pasado evolutivo de nuestra especie, lo que hace que queramos estar continuamente con el teléfono.

Al parecer, los humanos necesitamos relacionarnos para reforzar nuestra identidad y reafirmar que nuestro comportamiento es apropiado a nuestra cultura y todas las adicciones al móvil comparten las ansias de conectar con otras personas, según afirma el último estudio realizado por esta universidad

Además, los investigadores aseguran que los móviles ayudan a lidiar esa necesidad de socializar y facilitan una forma de hiperconectividad que lleva al límite el sistema de recompensa de nuestro cerebro (un mecanismo que hace que nos sintamos bien cuando llevamos a cabo una determinada actividad), lo que favorece a la aparición de una adicción.

"En un entorno posindustrial, en el que el alimento es abundante y se puede acceder a él con facilidad, la presión evolutiva por cubrir nuestras necesidades nutritivas puede conducir a una pulsión por la comida que conduzca al desarrollo de obesidad, diabetes y trastornos cardiacos. Del mismo modo, la necesidad de relacionarnos y el uso de los móviles como un medio para ello puede ocasionar hoy un cuadro maníaco relacionado con lo que podríamos denominar una forma de control hipersocial", declaran desde la Universidad

En relación a este asunto se ha instaurado una especie de sensación de pánico: "Nuestra intención ha sido ofrecer un punto de vista más optimista y recalcar que lo que resulta adictivo son nuestras ganas de interactuar con otras personas, algo que es posible tratar", aseguran.

Los científicos señalan que, para ello, podríamos simplemente desactivar las notificaciones, así como prohibir el envío de correos electrónicos y mensajes a los trabajadores fuera de sus horas laborables. "Más interesante que regular el uso de estos aparatos o el papel de las compañías tecnológicas es examinar el modo en que utilizamos los smartphones. Los padres y profesores, sobre todo, deberían percatarse de su importancia".

Los expertos también indican que es mejor relajarse y percatarse de que ello refleja una necesidad humana, la de estar en contacto con otros. Proponen desactivar las notificaciones, fijarse unas horas determinadas para consultar el terminal y establecer algún tipo de protocolo con los familiares, amigos y colaboradores en el que se especifique cuáles son nuestras expectativas cuando nos comunicamos, como responder o no a los mensajes, por ejemplo.


PUBLICIDAD


Otras noticias

Contenido patrocinado







Comentarios 0