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El rey Juan Carlos, pillado con su amiga entrañable, Marta Gayá

9/08/2017 - 11:43

Después de pasar unos días en Saint-Tropez y Sanxenxo, el monarca se ha trasladado hasta Clonmellon, un pequeño pueblo irlandés situado a 80 km de Dublín. Allí ha sido fotografiado junto a su amiga entrañable, Marta Gayá, la mujer con la que dijo "nunca haber sido tan feliz" en el pasado.

Según desvela Look, la mallorquina se encontraba allí tras ser invitada por el rey Juan Carlos a la reapertura de la iglesia San Juan Bautista de Clonmellon, convertida en galería de arte por el banquero Allen de Jesús Sangines-Krause y su esposa, Lorena, íntimos amigos del emérito.

El medio de Eduardo Inda publica la imagen donde se puede ver a Gayá, de azul marino y con un fular rosa, con Don Juan Carlos, en un momento dado de la inauguración. Con premura, ella se aparta al ver la cámara y cede el protagonismo al Rey.

De esta forma, parece que Don Juan Carlos sigue manteniendo el contacto con Gayá más de 30 años después de que comenzaran a resonar los primeros ecos de su relación. Mientras tanto, la reina Sofía descansa en Marivent junto a sus nietos.

Así fue su historia de amor

Hija de una importante familia mallorquina de ascendencia catalana y filipina, Marta conoció al Rey a finales de 1980. Unidos por su pasión hacia el esquí y la vela, su amistad dio paso con los años a una relación más íntima, que este miércoles salta a los medios tras la conversación desvelada por OK Diario en la que el soberano confiesa su amor por Gayá. Era 1990 y ella era el primer nombre propio de mujer que relacionaron con el monarca tras su boda con Sofía de Grecia en 1962.

La revista Tribuna, dirigida por el fallecido Julián Lago, abrió la veda al publicar algo sobre la relación de Don Juan Carlos y Marta Gayá. Corría 1990 y, por aquel entonces, el Rey ya estaba totalmente prendado por la catalana, que residía en Mallorca, en un lujoso chalé de La Mola.

La belleza de Gayá, que poseía un cuerpo esbelto y un bello rostro de ojos verdes, y su estatus, ya que era una mujer respetada y seria, encandilaron al monarca, que acababa de entrar en la cincuentena y ya sumaba más de 25 años de matrimonio junto a la reina Sofía.

El Rey entonces empezó a descuidar las obligaciones familiares y oficiales hasta que un viernes de junio, en 1990, sucedió algo que destapó su idilio. Según rememoró el periodista Juan Luis Galiacho en El Español, Don Juan Carlos ofreció en el Beach Club de Mallorca una cena en honor de Karim Aga Khan y de Alberto de Mónaco con motivo de las regatas de la Copa del Rey.

Ya en los postres y con más de 200 comensales, José Luis de Villalonga, Marta Gayá y el príncipe Tchokotua con su mujer, Marieta Salas, ausentes hasta ese momento, se presentaron en la celebración y ocuparon la única mesa que se encontraba vacía. En lugar de enfadarse, el Rey se levantó de la silla y les saludó con efusividad, en un gesto que denigró a la Reina, quien desde entonces siempre sospechó de la relación de su marido y la decoradora catalana.

Con el paso de los meses, la preocupación se fue apoderando del círculo íntimo de Don Juan Carlos, que llegaron a temer por la estabilidad del matrimonio real. Los encuentros entre ambos, cada vez más habituales, tenían lugar en Mallorca, Gstaad (Suiza) o incluso París, donde ella se instalaba en casa de José Luis de Vilallonga y de su segunda esposa Silyanne.

Una de aquellas escapadas tuvo consecuencias políticas y provocó un gran conflicto. Era 18 de junio de 1992 y Felipe González era preguntado por un periodista sobre el nombramiento del ministro que sustituiría en Asuntos Exteriores a Francisco Fernández Ordóñez, tras la renuncia de éste. "No he podido hacerlo porque el rey no está", dijo el ex presidente socialista. Estas palabras, pronunciadas sin mala fe, dejaron entrever que algo pasaba: Don Juan Carlos no tenía ningún viaje previsto en la agenda oficial para ese día.

Aunque se dijo que el Rey se encontraba en Suiza sometiéndose a un chequeo médico, lo cierto es que estaba allí, en una localidad próxima a Saint-Moritz, junto a Marta y un amigo de ambos, el príncipe Txokotua. El viaje era una manera de animar a la decoradora que había sufrido una crisis de ansiedad tras vivir en directo la muerte en accidente de coche de sus amigos, el propietario de la compañía Spantax, Rudy Bay, y de su compañera Marta Girod, tal y como reveló Galiacho.

Ante las críticas que comenzaban a aflorar por su ausencia, el Rey regresó el sábado 20 de junio. Sin embargo, por la noche ya estaba de nuevo en Suiza, dejando plantada a doña Sofía, entre lloros, en la celebración familiar del último cumpleaños de don Juan Carlos, que se celebró en el Club Financiero de la calle Génova de Madrid, junto a la Plaza de Colón. La reina, al día siguiente, presidió, sustituyendo al monarca, la apertura de la Cumbre Iberoamericana. Desde ese momento, la polémica se apoderó de la figura real.

El Mundo primero y después el diario francés Point de Vue sacaron a la luz los últimos movimientos del monarca y centraron sus miras en Gayá. También la revista italiana Oggi, que publicó un reportaje sobre sus relaciones con Marta. Días después, la revista Época colocaba en portada la foto de la decoradora bajo un contundente titular: Atribuyen al Rey una relación sentimental con Marta Gayá.

La Reina entonces "se rompe". Sabino Fernández Campo, el entonces jefe de la Casa del Rey, llama por teléfono al periodista Jaime Campmany, director de Época: "Mira, Jaime, te llamo desde el punto de vista humano; la reina está rota, no para de llorar, no hay persona que pueda consolarla. Te pido, desde nuestra amistad, que dejes de publicar más cosas sobre el rey y Marta Gayá, es lo único que podemos hacer por la reina como mujer".

Después de ese caótico verano, Marta desapareció paulatinamente de la primera plana de los medios españoles y su relación con Juan Carlos pasó al olvido, hasta este miércoles de marzo de 2017, el medio de Eduardo Inda ha sacado a relucir una conversación privada del monarca con un amigo, grabada por el CNI, en la que le confiesa su amor por Marta Gayá: "Nunca he sido tan feliz", desvelaba el monarca, que desconocía entonces que su relación haría temblar los cimientos de su matrimonio con Doña Sofía.


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Comentarios 3

#1
10-08-2017 / 12:42
Suseguroservidor
Puntuación 10   A Favor   En Contra

Como diría la hermana, la patriota caritativa de las cuentas en paraisos fiscales:

"¡¡¡Lacayos, a pagar, y a callar!!!".

Quiero que algún día haya democracia en España, que haya ciudadanos y no siervos , y puedan votar quién es el jefe del estado.

#2
10-08-2017 / 13:15
lalala
Puntuación -15   A Favor   En Contra

Viva España, Viva el Rey

#3
13-08-2017 / 18:50
mi nombre
Puntuación -4   A Favor   En Contra

Y por que no les dejar simplemente en paz?