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Los Franco venden su finca asturiana por cinco millones de euros

13/03/2018 - 18:06

Después de poner a la venta el Pazo de Meirás por ocho millones de euros, los hermanos Franco han sacado al mercado otra de las propiedades más importantes que les dejó su madre, la finca asturiana conocida como La Piniella y a la que llamaban familiarmente La Casina.

Según publica El Comercio, el precio de salida es de cinco millones de euros, "negociables en función de las condiciones y de la demanda", y la encargada de su venta será la inmobiliaria cántabra Mikeli, la misma que ya gestiona la venta del polémico pazo gallego. La propiedad está ubicada en San Cucao, Llanera, y aunque Carmen Polo aún la conservaba por el valor sentimental que suponía para ella (se crió allí y sus padres tuvieron sus primeros encuentros en esos jardines), sus hijos no le guardan ningún afecto, por lo que la venden con todos los enseres incluidos: muebles, vajillas, cuadros, aperos de labranza...

Antonio Avilés, responsable de la inmobiliaria y amigo de la familia, asegura que Carmen Martínez Bordiú y sus hermanos ni si quiera la han conocido: "El valor sentimental de La Piniella ya no es el mismo. La última que pasó por allí fue la duquesa de Franco hará una década, mientras que su hijo Jaime Martínez-Bordiú estuvo hace tres años porque sentía curiosidad por conocerla".

La propiedad de San Cucao tiene varias edificaciones que incluyen una cuadra, un palomar y una cabaña, y a la que se fueron añadiendo fincas anexas con los años. Ha permanecido bajo el cuidado de una pareja de guardeses que tienen una explotación ganadera para amortiguar los gastos de mantenimiento y son los encargados de mantenerla tal cual estaba hace 60 años, cuando el general Franco y su familia se retiraban a descansar en Semana Santa.

Se trata de una "típica casa solariega asturiana, señorial y blasonada, de planta rectangular, con unos 300 metros cuadrados, dos pisos y bajocubierta, una decena de habitaciones y varios salones y cuartos de baño". La inmobiliaria cántabra ya ha entablado conversaciones con la Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias, Otea, porque, según explica Antonio Avilés, "el complejo ofrece muchas posibilidades para un inversor del sector hostelero toda vez que se trata de un lugar único por su historia y su sello".


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